http://www.artecontexto.com/es/recomendaciones_20121115.html
(...)Su asociación está así inscrita, de entrada, en
la práctica contemporánea de la manipulación de signos, para dar forma a
una realidad abierta, no ficticia, pero abierta a un campo siempre
enriquecido de experiencias semánticas. Han escogido confundir los
procesos, multiplicar los procedimientos plásticos, explorar las
posibilidades de invención rechazando cualquier jerarquía. Su principio
es mirar más allá de las apariencias, dilucidar el origen iconográfico y
el valor simbólico de los objetos. Lo absurdo, a menudo implicado con
esta conducta provoca una reflexión sobre el arte y sus postulados
formales e intelectuales.
El patronímico “Vedovamazzei” abre un espacio de reivindicación
artística y política. Se sustrae ante todo a la contingencia biográfica y
a la pesadez sociológica: ¿quién hace qué, cuándo, dónde, con que
acreditaciones y que supuestas limitaciones? Juntos hacen, componen
ellos mismos su subjetividad, confrontan los deseos, ponen en cuestión,
constantemente, sus compromisos, sin rendir cuentas, creando libremente
nuevos espacios posibles para ellos.
La “Viuda Mazzei” es una múltiple negación identitaria, se trata sin
duda de una mujer del sur de Italia, posiblemente de Nápoles. Ha perdido
su apellido de soltera y luego a su marido. Introducida discretamente
en el reino vigilado de las sombras, aún vivas, vestida de negro, se
entrega a la soledad. A través de esta pérdida de la identidad, los
artistas se disuelven en la hoguera de las vanidades. Por lo tanto, ya
no depende de nadie más que de ella misma y se encuentra libre para
descubrir una vitalidad nueva ante la tumba. Luto por la forma en que la
pareja Vedovamazzei aparece con tres cabezas de entidad independiente.
La “viudedad” Mazzei vuelve a representar la muerte constantemente. La
identidad de los artistas está situada en la zona oscura, el descenso a
los abismos siempre está seguido de un retorno bautismal a la luz. La
pareja organiza sus funerales con cada obra empezando de cero. Esta
actitud de empezar de nuevo, que es la esencia de todo juego, no permite
relajarse, hacer lo que sea, pero invita al otro a comprobarlo todo,
cada gesto, pensamiento, compromiso, para que cada renacer sea más
intenso que los anteriores.
El estado del viudo queda, en principio, vulnerable, con predisposición
para ser herido, ofendido. Impone respeto, suscita compasión y simpatía,
y abre una grieta. La fragilidad no llega por la inconclusión, si no
por la responsabilidad. Es desde este punto de vista que Vedovamazzei va
a entender la subjetividad, tema central de su obra polimórfica y
ambigua. ¿Cómo y por qué ir de una identidad inamovible, de la violencia
impuesta tanto a los vivos como a lo social, hacia una obra
humorística, inteligente y liberalizadora?
Vedovamazzei pone de manifiesto que la subjetividad no es de ninguna
manera una toma de conciencia soberana que escape a las obligaciones.
Esta depende del régimen autoritario del otro. El reconocimiento la
conduce a la identidad del yo. Lo más próximo que nos rodea, reencontrar
el verdadero rostro del Otro es absolutamente imposible. La
subjetividad está literalmente alterada. El Otro se limita a enseñarnos
nuestro propio rostro tal cual espera de nosotros. El rostro en sus
últimas pinturas está magullado, destrozado. ¿Quién es el Otro?. A
menudo sólo el título nos informa de su presencia. Y la identidad
mostrada en esta paradoja que consiste en someter al rostro a una
destrucción incesante. [«Putin, 2011; A Smart Study about Bush’s
Family,2011, Esperienza Morale (A Terrible Beauty is Born) Colt
2011,..». 2011 Esperienza Morale (A Terrible Beauty is Born) Colt
2011...»].
El nombre parece dar lugar a una apropiación y al mismo tiempo
desaparece radicalmente. Nosotros tenemos problemas con la idea de
retrato, como adecuación de un nombre, de un rostro y de una persona. De
repente ya no tengo frente a mí un objeto que pueda conocer o poseer,
pero sí la presencia de lo que rechazo. Esta destrucción me aporta la
auténtica subjetividad como la consecuencia de un modelo de
representación impuesto.
Los vivos, en este sentido, se asemejan a lo social. Las obras de
Vedovamazzei tratan de transformaciones, intercambios, metamorfosis, y
cambios de estados materiales. Constituyen un espectáculo de la vida
bajo el punto de vista de la muerte, de la decrepitud y de la
desintegración. Las viudas italianas, que llenan las iglesias, saben que
«si el grano no muere...». El proceso de transformación de los
materiales nutridos de desapariciones es el mecanismo necesario para
todo hecho creativo. ¿Por qué ceñirse a los límites impuestos? (...) confirman la idea de una
práctica artística como proceso continuo de manipulación. A veces, un
solo gesto mínimo, o una pequeña exageración. Las obras conllevan varias
reificaciones posibles: bastaría con detener los momentos del ciclo
permanente para sugerir que cada muerte es una nueva ocasión para la
vida.
Algunas piezas se caracterizan por su naturaleza violentada, rota,
repentinamente arrancadas de la calle. Algunos fragmentos, directamente
extraídos del mundo exterior aparecen como recuerdos.[Cambiare la
propria mente è facile se cambi prima l’altezza, 2011; Dew Drops
(Frammento di opera d’arte rinvenuta durante la mostra Over the Edge a
Gent nell’anno 2000) 2011].
Su exposición actual fija su realidad cambiante y rompe su cronología.
La intención es manifestar la fragilidad de nuestro propio presente, la
imposibilidad de conservarlo o, simplemente, sustraerlo de una
arqueología del futuro. El orden artístico se invierte. Ya no es el arte
lo que hay que proteger o restaurar en nuestros templos–museos. La
prioridad es conservar lo real y nuestro cotidiano por el arte. La
esencia de lo real es su fragilidad. Se pone en evidencia desde sus
manifestaciones rotas. ¿No era arrogante, por parte el artista,
proclamarse intérprete del mundo, encerrándolo solamente, sin darse
cuenta, en la inútil cortapisa de paradigmas transitorios? Mirar lo real
con sagacidad, si, pero con la distancia y el desajuste que impone su
propia naturaleza. Sobre todo estar atento a nuestra mirada sobre las
cosas.
LUGAR: Galería Fúcares. Madrid
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